O ¿Cómo emular a Camila Vallejo?
Por Manuel Solís - Valparaíso
INTRODUCCION:
EL COA
EL COA
Se ha estado recopilando y resumiendo información, sobre este fenómeno que se da en nuestro país. Se ha llegado a concluir, que el Coa es un dialecto que solo se da en Chile, pero que solamente es dominado al 100% por un limitado grupo social conocido como Homo Flaitens Trafi Drogus.
El Coa es usado, generalmente por sectores marginales y/o delictuales como una forma de comunicarse sin que nadie más lo entienda, muchas de sus palabras, en detrimento de la rica lengua castellana, han sido tomadas y usadas por diversos sectores socio económico chilenos formando parte de su lenguaje cotidiano.
ANALISIS
Al margen de su antiguo uso dentro del ambiente delictual y carcelario, desde 1973 los sectores populares contrarios al régimen fascista imperante lo van incorporando paulatinamente en la medida que debían comunicar a sus pares y conocidos sus inquietudes y planes sin que entendieran los agentes e informantes que pululaban en las calles y en el transporte público.
Desde la recuperación de la democracia se abre un nuevo escenario, la mayoría de los chilenos que en el seno de la intimidad familiar (1) eran contrarios a la dictadura se incorporan a la vida social y política del país. Los cuadros de las distintas organizaciones políticas que colaboraron con la derrota de la dictadura deben adecuar el lenguaje para hacerse entender (2) en las nuevas condiciones.
Entre diversos factores, uno que condicionó la captación popular a las políticas de conciliación y la de “los acuerdos” fue el que los sectores políticos burgueses y pequeño burgueses entendieron mas rápidamente lo que se había producido en la sociedad chilena, lograron elaborar un mensaje (aunque engañoso), con formas y contenidos entendibles por la mayoría de los chilenos. (3).
Por casi dos décadas la izquierda consecuente ha tenido un mensaje político e ideológico de gran contenido que desgraciadamente se maneja y comprende cabalmente en círculos muy limitados.
Por dos décadas hemos carecido de los cuadros “comunicadores” de esas ideas y no es porque no se los tengan “cuantitativamente”, sino porque “cualitativamente” aun arrastramos los resabios de la clandestinidad y el uso de un lenguaje que es ajeno a muchos chilenos.
La dificultad de nuestra militancia de elaborar mensajes entendibles, de conceptos claros lo vemos a diario en muchos sitios sociales, en donde “el muro” solo se utiliza para “rayar” algunas expresiones sin mayor contenido y por falta de vocabulario se cae en lo soez y el coa. Además, al parecer, son muy pocos los que verdaderamente leen lo que “sus amigos” escriben , se nota por la repetición de idénticos enlaces que se suman interminablemente.
SE REQUIERE ORGANIZAR ESTA ESPERANZA
A pesar de todo, hay luces de esperanzas que nos deben llenar de alegría y que deben servirnos de ejemplo para ponernos a la altura de buenos conductores sociales y políticos, me refiero al papel ejemplar que esta realizando la Presidenta de la FECH , Camila Vallejo.
La joven comunista sin el aspaviento pequeño burgués y pseudorevolucionario, sin la utilización de palabras rebuscadas ni menos cayendo en la utilización del coa y la grosería, entrega a todos los chilenos un mensaje entendible, objetivo y preciso. Al margen de su hermosura, esa es la mayor razón del porque la mayoría de los chilenos la admiran y nos debe llenar de orgullo revolucionario.
ENTONCES A EDUCAR NUEVAS Y NUEVOS CAMILAS, MUJERES Y HOMBRES DE PUEBLO QUE SE HAGAN ENTENDER,
.Manuel Solís
Valparaíso 10 de julio de 2011-07-10
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(1) De otra forma no se explicaría la mayoría que obtuvo el voto de rechazo a la continuidad del dictador Pinochet en el llamado plebiscito del SI y el NO. Sin lugar a dudas las manifestaciones populares contrarias al régimen fueron masivas, también la de los partidarios de la dictadura, pero por si solas no explican el número real de votos obtenidos por uno y otro sector.
(2) La oposición y el apoyo a la dictadura de Pinochet fue socialmente transversal, abarcó desde sectores burgueses y pequeño burgueses (medianos y pequeños empresarios capitalistas, capas medias de profesionales, pequeños propietarios agrícolas, técnicos, empleados, etc.) hasta proletarios, siendo mayoritario el rechazo activo en este último segmento
(3) No hay que olvidar que en la década de los 60, ante la toma de conciencia del pueblo chileno en pos del cambio revolucionario, los sectores burgueses se la ingeniaron para aceptar la revolución pero con el apellido de “en libertad”, en contraposición a la idea verdadera y libertaria que sostenía la izquierda con Salvador Allende. Así inclinaron la voluntad popular en la opción que encabezó Eduardo Frei Montalva en 1964.
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